Entradas

Mostrando entradas de septiembre, 2022

La noche en que Brigitte Bardot se apiadó de mí

Imagen
Entramos en aquella casa tan poco ventilada que nos obligó a dar un paso atrás al golpear nuestras narices con aquella mezcla entre el olor del suavizante de la última lavadora y el de una nube de humo de cigarrillos que no tenía ventana abierta por la que escapar. Tras el primer impacto, el olfato se acostumbró y dejó que fuera la vista el próximo sentido en verse afectado. Pañuelos usados y botellas vacías esparcidas por el suelo, láminas desgastadas pegadas con celo maltrecho a aquellas paredes tan manoseadas que no podía distinguirse ya cuál fue el tono primigenio de la pintura. Una mesa de conglomerado llena de manchas sin identificar y un televisor tan antiguo que ya solo servía como repisa para sostener la figurilla de porcelana de una bailarina raída que, con toda seguridad, había presenciado noches mejores. Contra todo pronóstico, la estancia estaba muy bien insonorizada y con las ventanas cerradas apenas se escuchaba ya el ruido de las risas y los vasos de los bares que seguí...

No quiten de la mesa el sifón

Imagen
Recuerdo que el salón de Mariana estaba presidido por una copia de La Cordobesa , presumiblemente de Julio Romero de Torres. Los ojos profundos y tristes de la joven retratada se encontraban en perfecta sintonía con una estancia dominada por las mismas tonalidades de aquel cuadro en el que la luz estaba embutida y apagada, pues yacía sepultada bajo el peso del gris. Yo miraba los ojos de aquella mujer y el espesor de las nubes oscuras a sus espaldas y me daban ganas de abrazarla allá donde estuviera. La verdad es que hacía mucho que no accedía a una vivienda que hubiese soportado de forma tan estoica el paso del tiempo, y me pareció digno de admirar cómo había resistido en sus trece a tantas modas y comentarios de hijos y nietos que, ya criados en diáfanos salones blancos, se sentían abrumados en aquella casa. De repente me di cuenta de que, aunque no quisiera reconocerlo, había empezado a sentir nostalgia por los cuadros de colores pesados, ennegrecidos por el tiempo y el humo de chi...