Una sanabresa de altura
Siempre me pareciste mucho más alta de lo que eras en realidad. Tengo el recuerdo de erguir notablemente la barbilla para poder encontrarte los ojos, a pesar de que los infantes están acostumbrados a este gesto, pues la mayoría de gente que les rodea les sobrepasa en altura. Mi madre decía que para ser mujer eras bastante alta, pero para mí era más que una cuestión de centímetros; era como una sensación, y pensaba que la anchura de tus hombros sería suficiente para cobijarnos a todos en un día de tormenta. Cuando era niña me parecías una persona altísima, y me lo sigue pareciendo ahora a pesar de que mido medio metro más que cuando te conocí y de que puede que los años te hayan hecho menguar. Parece mentira, pero han pasado más de 20 años desde que tu altura me sorprendió por primera vez. Ahora entiendo que siempre serás altísima a pesar de lo que indique el metro de la farmacia. Cuando era pequeña y mi madre nos anunciaba que vendrías a casa, mi hermano y yo nos mirábamos con complici...